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Anestesiologia4
16.10.2021

Es un hecho irrefutable. El descubrimiento de la anestesia cambió para siempre la historia de la medicina. Permitir que una persona se enfrentase a una cirugía sin tener que experimentar dolor alguno ha permitido un nuevo paradigma en la relación entre el hombre y la ciencia médica. Algo que debemos permitirnos recordar cada 16 de octubre, fecha en que se celebra el Día Mundial de la Anestesiología.

Y desde la Asociación Profesional Sevillana de Anestesistas Reanimadores (Apsar) queremos desear un feliz día a sus asociados y a todos aquellos profesionales de la medicina vinculados de manera directa o indirecta con la especialidad de anestesiología, reanimación y terapéutica del dolor. Máxime en este año 2021 en que se cumple una fecha redonda, 75 años desde aquel 16 de octubre de 1846. Así que, sintámonos orgullosos de nuestra especialidad y vamos a prepararnos para celebrar por todo lo alto las bodas de platino entre la anestesiología y la humanidad a través de la ciencia médica.

Ese día, el 16 de octubre, del año 1846, el dentista William Morton, al frente del equipo médico del Hospital General de Massachusetts, usó por vez primera anestesia inhalatoria, usando éter, para extraer un tumor del cuello de Gilbert Abbot. Y lo hizo sin que el paciente sintiera dolor alguno. El descubrimiento fue calificado entonces como el final del dolor, y ha acabado siendo considerado como uno de los momentos más trascendentales de la historia de la medicina.

El hallazgo inicial de la capacidad del éter para evitar el dolor se atribuye al odontólogo Horace Wells, quien asistía en 1844 a una conferencia del showman y ex estudiante de medicina Gardner Quincy Colton en la que utilizaba óxido nitroso, también conocido como ‘gas de la risa’, para provocar reacciones sorprendentes entre los asistentes dado su estado de euforia y excitación. Uno de estos voluntarios del público se lastimó una pierna y no sintió dolor alguno.

Al día siguiente, Wells decidió probar el gas en sí mismo antes de que su ayudante John Riggs le practicara la extracción dental de un molar. La intervención fue todo un éxito. Sin embargo, la demostración que poco después hizo en el Massachusetts General Hospital con un paciente del cirujano John Collins Warren, al que había que extraer un molar, fue un completo fracaso, ya que el enfermo gritó y sufrió constantes dolores durante la intervención.

Unos años antes, el joven médico estadounidense Crawford Williamson ya lo había usado para una intervención sin dolor. En una fiesta en la que se consumía éter como ‘droga’ destinada a provocar un estado de euforia y excitación que llevaba a la pérdida de las inhibiciones, el joven doctor conoció a James Venable, un estudiante que deseaba que le extirparan dos pequeños tumores, pero cuya operación posponía por miedo al dolor. Long le propuso hacerlo bajo los efectos del éter y el 30 de marzo de 1842 se llevó a cabo la intervención sin dolor. Sin embargo, no se hizo público hasta 1849.

El 30 de septiembre de 1846, el dentista de Boston William Morton, a sugerencia de su profesor Charles Thomas Jackson, administró de manera exitosa éter sulfúrico a su paciente Eben H. Frost en la extracción sin dolor de un diente. Pero sería el 16 de octubre de ese mismo año cuando Morton llevó a cabo la primera demostración pública de anestesia general. El paciente fue Gilbert Abbot y se le extirpó sin dolor un tumor en el cuello. Fue entonces cuando surgió lo que hoy conocemos como anestesia.